Viviendo fuera de mi zona de confort

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Uno de los objetivos de cualquier proceso de coaching es que el cliente logre salir de su zona de confort, ese lugar en el que se encuentra instalado de forma cálida y confortable, ese lugar que acabamos por confundir con los límites en los que se mueve nuestra existencia. En definitiva, esa campana de cristal por la que nos sentimos protegidos pero que nos impide tocar, oler y experimentar qué hay más allá.

Salir de la zona de confort supone dejar que un aire fresco entre en nuestra vida, que llegue una especie de aliento vital renovado. Al menos para mí está suponiendo eso.  En junio pasado se destruyó mi zona de confort en lo laboral, cuando aproveché un Expediente de Regulación de Empleo que hicieron en mi periódico para irme a explorar nuevos mundos. Tenía un trabajo en el que estaba instalada de forma tranquila, con un buen sueldo, en uno de esos periódicos en los que cualquier periodista desearía trabajar, con un horario razonable para ser periodista y con una experiencia de más de 15 años en la profesión a mis espaldas, pero me faltaba algo, me aburría y tenía la sensación de que aquel ya no era mi sitio.

No me equivoqué. Han pasado cinco meses y en ningún momento desde entonces me he arrepentido de la decisión tomada. Siento que se ha abierto un nuevo mundo para mí y que estoy en el inicio de una hermosa aventura. Esa aventura se llama Viventi y es un centro encaminado a potenciar el crecimiento integral de las personas que abriré en enero  junto a mi hermana en Arroyo de la Miel, en Benalmádena (Málaga), donde vivo.

Estos meses lo hemos pasado diseñando el proyecto, pintando paredes, lijando, midiendo, comprando materiales para la reforma, pensando cómo lo vamos a organizar todo, de papeleo en el Ayuntamiento, en el Servicio Andaluz de Empleo… En definitiva, haciendo cosas que jamás había hecho ni me había planteado hacer, como lijar paredes, y la sensación es que, a medida que se va acercando la fecha de la apertura, de alguna manera u otra va encajando todo, sin necesidad de apretar, de forma suave, sin prisa pero sin pausa.

Es la primera vez que voy a poner en marcha un proyecto propio y la sensación es que estamos contribuyendo a que nazca algo bello. Esa sensación es nueva, gratificante, ilusionante y, estoy segura que, de haber seguido en el periódico, de no haber salido de mi zona de confort, jamás la podría haber experimentado.

A mí me ha ayudado mucho en este proceso escucharme, preguntarme qué es lo que quiero en realidad y qué es lo que me gusta. Para mí fue crucial un día que llegué al periódico y el cuerpo me dijo que aquel ya no era mi lugar. Desde hace varios años llevo moviéndome por el terreno del crecimiento personal: primero conocí el eneagrama, me enganchó, decidí hacer el programa SAT con Claudio Naranjo y después pensé que una buena continuación sería formarme como coach porque, a fin de cuentas, llevo toda mi vida haciendo lo que se consigue con un proceso de coaching: marcarme objetivos e ir por ellos, entre los 14 y los 24 años como atleta y desde entonces hasta ahora como periodista.

Además, me apetecía mucho aprender sobre coaching para escribir sobre crecimiento personal y así transmitir lo sanador que puede ser enfrentarse a preguntas como “¿quién soy yo?” o “¿qué es lo que quiero realmente?”.  Acompañar a otras personas en ese proceso está resultando precioso: contribuir a que alcancen sus metas y sus sueños es un regalo que tampoco hubiera tenido de seguir en el periódico.

Y sí, fuera de la zona confort, hace frío, hay vacío y, en ocasiones, parece que todo está oscuro y surge el miedo: están las dudas sobre lo económico, sobre si funcionará el proyecto o no, sobre si el planteamiento es el adecuado y siento pánico ante la idea de que el día que abramos no entrarán clientes por la puerta. Aunque todo eso se esfuma cuando surge la certeza de que estoy en el camino de lo que deseo, que la vida a veces es más fuerte que tú y te lleva y, lo único que puedes hacer en ese momento, es entregarte a lo que venga. Supongo que esas son las cosas mágicas que, como refleja la ilustración, surgen cuando sales de la zona de confort.

Preguntas poderosas

¿Cuál es mi zona de confort? ¿Qué pasos puedo dar para salir de ella?

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Acerca de Leonor Cabrera

Escribo sobre comunicación, sobre el modo que tenemos de comunicarnos con nosotros mismos y con el mundo y lo hago desde la perspectiva del coaching, la PNL, la meditación, la terapia integrativa y humanista. Periodista, he escrito para elmundo.es sobre desarrollo personal. Dirijo Viventi Desarrollo Personal y Viventi Comunica.

Publicado el 04/12/2012 en Mis posts y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Eres una máquina

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  2. ¡Gracias! Y la máquina eres tú 😉

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  3. Muy bueno Leonor, mucha suerte.

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